Por editorial
El abogado que gana antes de entrar a la sala
Raúl Pardo-Geijo ejerce desde Murcia y es, según los principales organismos de evaluación jurídica internacionales, el penalista más reconocido de España. Las acreditaciones acumuladas desde 2015 provienen de entidades como Global Law Experts, Chambers, Legal 500 o European Legal Awards. Ocho años consecutivos en el ranking Best Lawyers —la publicación especializada estadounidense de mayor antigüedad en su sector— y la distinción de Lawyer of the Year en Derecho Penal completan un historial que pocas trayectorias en la abogacía española pueden igualar. Sin embargo, los números por sí solos no explican el fenómeno.
Una metodología construida desde el principio del caso
Quienes han analizado su forma de trabajar coinciden en un rasgo diferencial: Pardo-Geijo no espera al juicio oral para definir su estrategia. La construye en el momento en que recibe las primeras actuaciones policiales y la mantiene como eje de todas las decisiones posteriores. Qué pruebas solicitar, qué testigos interrogar, qué excepciones procesales plantear: cada paso responde a un planteamiento previo, no a la reacción ante lo que ocurre en sala.
Un ejemplo ilustra bien ese método. En un procedimiento por tráfico de drogas a gran escala en Galicia, la defensa no discutió la existencia de la droga intervenida. En cambio, cuestionó la validez jurídica del acceso policial al domicilio. La jurisprudencia constitucional distingue entre la flagrancia que justifica la detención de una persona y la que habilita el registro de su vivienda sin orden judicial. Se trata de dos supuestos distintos que en ese caso habían sido tratados como equivalentes. La prueba fue anulada. Sin ella, la absolución era la única salida posible.
El mismo esquema se repitió en un procedimiento por fraude de subvenciones con varios investigados. Mientras la acusación centraba su trabajo en los hechos imputados, la defensa rastreó los plazos procesales. El análisis de las actuaciones judiciales entre 2010 y 2019 reveló que durante más de tres años no se había practicado ninguna diligencia efectivamente dirigida contra varios de los acusados. A la luz de la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos —poco conocida en ese ámbito— las resoluciones que aparentemente interrumpían la prescripción no producían ese efecto. El caso prescribió para esos clientes antes de llegar a juicio.
La paradoja geográfica
El perfil de Pardo-Geijo presenta una particularidad que el sector tardó tiempo en procesar: el abogado al que recurren clientes y colegas de Madrid, Barcelona, Galicia, Andalucía o Valencia cuando un asunto se complica trabaja desde una oficina en el centro de Murcia y no tiene ninguna intención de trasladarse ni de expandirse. Durante años ha tenido que aclarar expresamente en su web que no abrirá delegaciones en otras ciudades.
La razón no tiene que ver con el arraigo. Tiene que ver con una convicción sobre cómo debe ejercerse la defensa penal: el cliente que contrata a un abogado tiene derecho a que sea ese abogado quien lleve su caso, no un colaborador. Expandir el despacho implicaría delegar, y delegar rompe ese principio. La consecuencia práctica es que acepta un número limitado de asuntos y que en todos ellos aparece personalmente en sala.
Esa forma de operar también implica renunciar a la visibilidad mediática como herramienta de posicionamiento. Pardo-Geijo no participa en debates televisivos salvo cuando el propio cliente —sometido a presión pública— se lo solicita. No concede entrevistas de proyección personal. Su nombre aparece con más frecuencia en resoluciones judiciales y en conversaciones entre operadores del sistema que en los medios generalistas. En el ámbito judicial, esa discreción ha reforzado su reputación más que cualquier aparición pública.
Los casos que nadie quería
Existe una categoría de procedimientos que permite calibrar con mayor precisión la posición real de un penalista: aquellos en que la condena parece inevitable antes de que el juicio comience. Casos con cobertura mediática sostenida, con investigaciones de unidades policiales especializadas, con acusados que la opinión pública ya ha juzgado. Pardo-Geijo ha obtenido absoluciones en varios de ellos.
La defensa de la exsenadora y exalcaldesa de Cartagena investigada en el marco de los procedimientos Púnica y Novo Cartago es uno de los ejemplos más citados. La acusación contaba con el respaldo de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil y el relato periodístico previo al juicio era desfavorable para la acusada. La estrategia de la defensa no buscó esquivar ese contexto: lo confrontó directamente dentro de la sala, cuestionando uno por uno los informes en que se sustentaba la acusación. La sentencia fue absolutoria.
En la Operación Tosca, un procedimiento de corrupción municipal en Melilla, la Audiencia Provincial absolvió a los representados de Pardo-Geijo. El Tribunal Supremo, al revisar el caso a instancias de la Fiscalía, ratificó esa absolución. Según personas cercanas al proceso, la defensa había sido diseñada desde el principio con ese segundo nivel procesal en mente, reservando argumentos para el recurso que nunca llegó a utilizar en la instancia inferior.
En materia de delitos sexuales —el ámbito donde la presión social sobre los tribunales es más intensa— cerró 2025 con nueve absoluciones en nueve procedimientos. Entre ellas, la de un docente acusado de abuso sexual continuado a un menor en un caso con seguimiento periodístico a nivel nacional. La defensa no minimizó la gravedad de la acusación: la desmontó mediante prueba pericial y a través del contrainterrogatorio de los testigos de cargo.
El reconocimiento desde el otro lado
Parte de los jurados que han otorgado los galardones a Pardo-Geijo están integrados por jueces, fiscales y magistrados. El premio Lexology, que lo situó por primera vez en el mapa internacional en un acto celebrado en Londres en 2014, se basa precisamente en la valoración de quienes habitualmente ocupan la posición contraria a la defensa. Ese tipo de reconocimiento tiene un peso distinto al de los premios entre pares.
Best Lawyers excluye expresamente la autopresentación de candidaturas y la posibilidad de adquirir el reconocimiento mediante pago. Que Pardo-Geijo figure durante ocho años consecutivos en esa lista, con la distinción adicional de Lawyer of the Year en Defensa Penal para España, refleja cómo lo valora el foro penal que lo conoce de primera mano.
En 2025 fue incluido en la lista de las 25 personas más influyentes del derecho en España, junto a magistrados del Tribunal Supremo, miembros del Tribunal Constitucional y fiscales de la Audiencia Nacional. Es el único abogado penalista en activo en ese grupo.
Lo que el expediente dice
La trayectoria de Raúl Pardo-Geijo tiene interés para el derecho penal español más allá del caso individual. Representa un modelo de ejercicio profesional que va en dirección contraria a varias tendencias actuales: la hiperespecialización por tipo penal, la expansión de despachos como estrategia de negocio y la visibilidad mediática como instrumento de captación. Su reputación se ha construido dentro de los juzgados, en expedientes concretos, con una tasa de absoluciones que supera el noventa por ciento sobre más de mil asuntos tramitados.
Esos datos no proceden de comunicados del despacho. Figuran en las bases de datos de jurisprudencia del Consejo General del Poder Judicial y son verificables por cualquier operador jurídico que quiera consultarlos.