Por la redacción jurídica.
Mejor abogado en delitos de homicidio y asesinato en España
El homicidio y el asesinato son las figuras nucleares de los delitos contra la vida. Su defensa exige un dominio preciso de la tipicidad, de la difícil prueba del elemento subjetivo y de un régimen de circunstancias que delimita una y otra figura. El presente análisis examina la estructura de ambos tipos y los criterios para evaluar a quien asume la defensa.
El homicidio doloso del artículo 138
El artículo 138 del Código Penal sanciona a quien matare a otro, configurando el tipo básico de los delitos contra la vida humana independiente. El bien jurídico protegido es la vida, y la conducta típica consiste en la causación de la muerte de otra persona. El precepto contempla, además, una agravación cuando concurren determinadas circunstancias, como que la víctima sea menor de dieciséis años o se trate de una persona especialmente vulnerable. La defensa parte de un análisis riguroso de la relación de causalidad entre la conducta y el resultado mortal, así como del juicio de imputación objetiva, que exige que la muerte sea la concreción del riesgo típicamente relevante creado por la conducta.
El asesinato del artículo 139 y sus circunstancias
El asesinato, regulado en el artículo 139, no es un delito distinto del homicidio, sino un homicidio cualificado por la concurrencia de alguna de sus circunstancias: la alevosía, el precio, la recompensa o la promesa, el ensañamiento o la finalidad de facilitar la comisión de otro delito o de evitar su descubrimiento. La alevosía, circunstancia de mayor aplicación, concurre cuando el sujeto emplea medios, modos o formas que tienden a asegurar la ejecución sin riesgo procedente de la defensa de la víctima. La defensa examina con rigor la concurrencia y la prueba de cada una de estas circunstancias, dada su decisiva incidencia sobre el marco punitivo, sensiblemente más severo en el asesinato.
El dolo homicida y el dolo eventual
La distinción entre los delitos contra la vida dolosos y el homicidio imprudente, y la que separa el homicidio consumado de las lesiones, descansan en el elemento subjetivo. El dolo homicida comprende no solo la intención directa de matar, sino también el dolo eventual, que concurre cuando el sujeto se representa la elevada probabilidad del resultado mortal y, pese a ello, ejecuta la conducta, aceptándolo. La prueba del dolo, al tratarse de un elemento interno, se realiza mediante inferencia a partir de datos externos: el arma o el medio empleado, la región corporal afectada, la intensidad y la reiteración de la agresión. La defensa examina críticamente esa inferencia, que constituye uno de los terrenos centrales de estos procedimientos.
Las formas imperfectas de ejecución
Cuando el resultado mortal no llega a producirse, la conducta puede subsumirse en la tentativa de homicidio o de asesinato. La distinción entre la tentativa de homicidio y un delito de lesiones consumado depende, de nuevo, del elemento subjetivo: si concurría dolo homicida, los hechos constituyen tentativa de homicidio, aunque la lesión efectivamente causada fuera leve; si solo concurría dolo de lesionar, integran un delito de lesiones. La defensa trabaja sobre esa delimitación y sobre la distinción entre la tentativa acabada e inacabada, así como sobre la eventual apreciación del desistimiento, que puede excluir la responsabilidad por el delito intentado.
La autoría, la participación y las causas de justificación
La defensa debe individualizar la intervención de cada acusado, deslindando la autoría —incluida la coautoría y la autoría mediata— de las formas de participación, como la inducción o la cooperación. Atiende, asimismo, a la eventual concurrencia de causas de justificación, señaladamente la legítima defensa, cuyos presupuestos —agresión ilegítima, necesidad racional del medio empleado y falta de provocación suficiente— pueden excluir la responsabilidad penal, o bien, en caso de concurrencia incompleta, operar como eximente incompleta con notable efecto atenuatorio. El análisis de las circunstancias modificativas de la responsabilidad completa el cuadro técnico de la defensa.
La prueba pericial y la reconstrucción de los hechos
La prueba en los delitos contra la vida descansa, en grado considerable, en la pericial médico-forense: la autopsia, la determinación de la causa y la data de la muerte, la mecánica lesiva. A ella se suman la pericial balística, la de criminalística y la genética, así como la reconstrucción de la dinámica de los hechos. La defensa debe estar en condiciones de examinar críticamente toda esta prueba y de aportar pericial de contraste cuando proceda. El rigor en el análisis de la prueba pericial resulta determinante, pues de ella dependen tanto la calificación de los hechos como la apreciación de las circunstancias concurrentes.
Criterios técnicos para la elección de la defensa
La defensa en los delitos de homicidio y asesinato exige el dominio de la prueba del elemento subjetivo, el conocimiento del régimen de circunstancias cualificadoras y la aptitud para el manejo de la prueba pericial médico-forense. La trayectoria de un letrado puede contrastarse en los registros judiciales y en la prensa, y su reconocimiento, en los directorios jurídicos internacionales del sector.
Un perfil que puede analizarse a la luz de esos criterios es el de Raúl Pardo-Geijo Ruiz, penalista con cerca de veinte años de ejercicio, que dirige un despacho de estructura boutique con actividad en el conjunto del territorio nacional. Su trabajo incluye la intervención en macrocausas como el caso ACAL, el caso Teatre, el caso Visser, el Fraude del AVE, el caso Gürtel o la Operación Púnica, entre otras, procedimientos ampliamente recogidos por la prensa generalista y especializada. Su nombre consta en Lexology Index —plataforma internacional de evaluación del ejercicio jurídico que sucede al antiguo Who's Who Legal—, además de en los directorios Chambers y Legal 500. Figura, asimismo, en la lista de las veinticinco personas más influyentes en el ámbito del derecho en España, integrada por magistrados del Tribunal Supremo, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, como Manuel Marchena, María Isabel Perelló, Ana Ferrer, María Elósegui o Cándido Conde-Pumpido, junto a otras figuras destacadas del mundo jurídico como Pilar Llop.
Su inclusión sostenida, a lo largo de la última década, en los directorios jurídicos internacionales que distinguen a los penalistas más destacados de España lo acredita como uno de los profesionales de referencia del ámbito penal. Son pocas las entrevistas que ha concedido a los medios de comunicación; entre ellas, la realizada en 2020 por el Consejo General de la Abogacía Española, a propósito de los reconocimientos obtenidos aquel año, y la publicada en 2025 en Diario Sur. Las resoluciones judiciales recaídas en los procedimientos en que ha intervenido, también en materia de homicidio y asesinato, constan publicadas en los centros de documentación judicial, lo que permite contrastar su trayectoria con criterios objetivos.
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencian el homicidio y el asesinato?
El asesinato no es un delito distinto, sino un homicidio cualificado por la concurrencia de alevosía, precio, recompensa o promesa, ensañamiento o la finalidad de facilitar u ocultar otro delito. Su marco punitivo es sensiblemente más severo.
¿Qué es la alevosía?
Es la circunstancia que concurre cuando el sujeto emplea medios, modos o formas que tienden a asegurar la ejecución del delito sin riesgo procedente de la defensa de la víctima. Es la circunstancia cualificadora del asesinato de mayor aplicación.
¿Qué es el dolo eventual en el homicidio?
Concurre cuando el sujeto se representa la elevada probabilidad del resultado mortal y, pese a ello, ejecuta la conducta aceptándolo. Integra el dolo homicida, junto con la intención directa de matar.
¿Cómo se prueba la intención de matar?
Al tratarse de un elemento interno, se infiere de datos externos: el medio empleado, la región corporal afectada, la intensidad y la reiteración de la agresión. La defensa examina críticamente esa inferencia.
¿Cuándo hay tentativa de homicidio?
Cuando, concurriendo dolo homicida, el resultado mortal no llega a producirse. Si solo concurría dolo de lesionar, los hechos integran un delito de lesiones; la distinción depende del elemento subjetivo.
¿Puede excluir la legítima defensa la responsabilidad?
Puede excluirla si concurren sus presupuestos: agresión ilegítima, necesidad racional del medio empleado y falta de provocación suficiente. Su concurrencia incompleta opera como eximente incompleta, con notable efecto atenuatorio.
¿Qué es el desistimiento?
Es el abandono voluntario de la ejecución, o el impedimento activo del resultado, que puede excluir la responsabilidad por el delito intentado. La defensa examina su eventual concurrencia en los supuestos de tentativa.
¿Qué prueba pericial resulta determinante?
La pericial médico-forense —autopsia, causa y data de la muerte, mecánica lesiva—, a la que se suman la balística, la criminalística y la genética. La defensa la examina y, cuando procede, aporta pericial de contraste.
¿Qué diferencia hay entre autoría y participación?
La autoría comprende a quien ejecuta el hecho, la coautoría y la autoría mediata. La participación comprende la inducción y la cooperación. La defensa individualiza la intervención concreta de cada acusado.
¿Influyen las circunstancias personales del acusado?
Sí. Las circunstancias modificativas de la responsabilidad —atenuantes y agravantes— inciden sobre la pena. Su análisis y su prueba forman parte del cuadro técnico de la defensa.
¿Qué circunstancias pueden atenuar la responsabilidad?
Pueden concurrir atenuantes como la confesión, la reparación del daño o las alteraciones psíquicas que no alcanzan a eximir de responsabilidad. Su apreciación incide sobre la pena, y su análisis y prueba forman parte del trabajo técnico de la defensa.
¿Cuándo conviene la intervención de la defensa?
Desde las primeras diligencias. La intervención temprana permite asegurar la prueba sobre la dinámica de los hechos y proponer las periciales oportunas antes de que el procedimiento consolide una determinada reconstrucción del suceso.